Home / Colaboradores / Carlos Enrigue Zuloaga / Ayer Decíamos: Entrada a Clases

Ayer Decíamos: Entrada a Clases

Por Carlos ENRIGUE ZULOAGA

La totalidad de miembros de la humanidad doliente ahora estamos realmente preocupados con algo real, y esto es la entrada a clases de los vástagos. Quienes somos felices poseedores de dos o tres pimpollos, nos enfrentamos al gasto que significan las entradas escolares; nunca como en esta época, los que somos beneficiados por ella, amamos la universidad pública, en la que con pocos pesos se soluciona inscripción y cuotas, pero aparte de eso, todo es llanto y crujir de dientes.

Mi nieto acaba de ingresar a un kínder, y veo el rostro de mi hija denodado por los precios del mismo: exigen $2,000 de inscripción, $3,000 de seguro médico, $3,000 por ingresos tecnológicos, $2,000 de aportación voluntaria; y $3,000 mensualmente. Y la única gracia es que enseñarán computación e inglés, ¡ay, como extraño a los candidatos que prometieron clases de inglés.

Pero no paran ahí las desgracias familiares, al enano, que cuenta con dos años de edad, le fueron exigidos materiales que juntos pesan tres veces más que él, de tal manera que tuvimos que contratar a un cerillo del supermercado cercano a su domicilio para que le cargue libros y útiles. Desconozco cómo le van a enseñar a pintar en inglés, pero lo cierto es que con la cantidad de colores, brochas y pinturas que le exigieron, Miguel Ángel hubiera pintado no sólo la Capilla Sixtina sino todo el Vaticano, y le hubiera sobrado material para pintar el museo de Chapultepec. Se le pidieron además como libros de cabecera “El asesinato como una de las bellas artes” de Tomas de Quincey, y “El arte de falsificar el arte”. Para desarrollar el sentido crítico del niño, se le pidió el “Tractatus Logico-Philosophicus”, la versión griega de la “Ética Eudemia”, y desde luego los “Diálogos” de Platón en inglés. Como ciencias biológicas, tuvo que llevar dos chimpancés vivos y un gorila de Borneo que no pudimos encontrar, porque estaba agotado en las librerías. En cuanto a matemáticas, le pidieron nada más la teoría de la relatividad de Einstein y los problemas teórico prácticos del desarrollo del concepto cero en la estratosfera. En lenguas extranjeras, le enseñarán castellano, le pidieron el libro de Garibay del mundo náhuatl, y deberá suscribirse a la revista “No estamos solos” de Jaime Mausan. En ciencias sociales, “El capital” de Marx, “Conversaciones con Bakunin”, y “Hacia una universidad abierta” por el Mosh Echeverría. En física y química le enseñarán la teoría liberadora de energía en probetas cerradas, y el holismo estoico y su relación con la teoría de la indeterminación en el contexto de los seres medio vivos. En literatura le pidieron “La náusea” de Sartre, “Naná” de Zolá, y “Don Q” de López Portillo.

El costo de los libros ascendió a 22,200 pesos, y a eso se agregaron una lap top IBM con módem, una agenda electrónica armada con retospierre de doble vertedera y girules análogos con e-mail interalámbico, un equipo de plumas Montblanc, seis uniformes de Givenchy y uno de gala de Donna Karan.

Extrañado de los precios, que me parecieron una exageración, pregunté a mi hija si había inscrito al niño en Harvard, hecho que negó enfáticamente: el kínder, que es universalmente desconocido, se llama pomposamente The chater parrot, propiedad de la miss Hermelinda Martínez, y su encargada y maestra de inglés es la miss Stacy López, originaria de San Juan del Bramadero, donde me aseguran el inglés, desde siempre es el idioma oficial.

Y no digamos los aspectos deportivos: le pidieron seis caballos pura sangre entrenados para polo y tres uniformes con botas federicas para la práctica de este deporte; dos cestas para Jai-Alai (lo que me extrañó por que el kínder de marras está en una casa de interés social); y un equipo de alta montaña —incluyendo una tabla de slalom para nieve —. Al interrogar mi hija a la miss sobre dónde los llevarían a la nieve, ésta le dijo que a ninguna parte, pero que el equipo era necesario para aplicar la teoría y aumentar la autoestima del niño.

Ya después, en la obligada visita al Benemérito Monte de Piedad, acompañada de su modular favorito, se encontró con una madre que llevaba un televisor a depositar por las mismas causas, y esta señora le platicó que no era únicamente el problema en los colegios privados, dijo: en los públicos usted tiene que cooperar obligatoriamente para el uniforme, el santo de la directora, con la asociación de padres, con la asociación de hijos sin padres y la asociación de padres sin hijos; también tenía que pagar guardería desde los dos minutos después de la salida hasta que recogiera al niño (a doce pesos el minuto) los uniformes tendrían que comprarlos con la comadre de una directora que cobraba como si fuera Balenciaga. Se tenía que pagar para obtener una credencial de persona autorizada de recoger al niño, así como comprar unos calzones entrenadores, invención del marido de la directora, para que los niños no se pipearan a lo loco sino que empaparan tan novedoso instrumento.

Pero no crea que ahí terminan los desastres de las madres de infantes, sino que desde el principio son amenazadas con que tendrán que ir comprando durante el periodo escolapio del infante, un ajuar para la fiesta de halloween, navidad, día del niño, día de la madre, día del maestro, festejo final y preparase para la graduación y el baile formal, así como para el curso de preingreso a la primaria, en la cual los angustiados padres podrán escuchar de su bello pimpollo la hermosa frase “dear father and mother I am greateful for the chance that you gave me to study in this great institution”, que además resulta la única frase del inglés prometido, aunque se han dado casos de niños que no nada más no aprenden inglés, sino que se les olvida el castellano.

Check Also

¿Para qué Escribir?

Por Carlos ENRIGUE ZULOAGA Me puse a considerar cuál es la causa por la que …

‘La Unidad Popular’

Por Carlos ENRIGUE Yo siempre he creído que los mexicanos no necesitamos que nadie nos …

La Manzana de la Discordia

Por Carlos ENRIGUE ZULOAGA No lo digo por el director de Conade y amigo del …

Las Gestas de Gloria

Por Carlos ENRIGUE ZULOAGA Mienten miserablemente quienes -fuera del congreso porque ahí es la casa …

Me he Estado Acordando

Por Carlos ENRIGUE ZULOAGA Tradicionalmente los jacobinos han establecido que el sacramento de la confesión …

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *