Home / Colaboradores / Carlos Enrigue Zuloaga / Ayer Decíamos: Ecos de la Quemazón

Ayer Decíamos: Ecos de la Quemazón

Por Carlos ENRIGUE ZULOAGA

Como habitantes de esta noble y leal, sufrimos la quemazón de una buena parte del Bosque La Primavera, lo cual es un daño muy difícil de medir, y perdóneme que yo sea tan escéptico respecto de lo que el gobierno informe.

Es tal mi escepticismo que si el gobierno nos anunciara que nos iba a fregar —lo que es lo habitual— yo no le creería, así que digamos que nos quedaremos simplemente con que somos damnificados con el doloroso incendio, del que lo único cierto es que tardaremos mucho en reponernos de los daños que el fenómeno causó.

 La noticia comenzó entre quienes frecuentan las redes sociales, son ellos y no otros quienes iniciaron la organización y defensa del bosque, no sé cómo lo hicieron pero pronto, como por debajo de las brasas, comenzaron a aparecer los brigadistas —a quienes rindo mi más sentido homenaje, por su valor y dedicación y gran calidad humana— y a todos los que desde las redes los estimularon y apoyaron, y de los que sólo se me ocurre parafraseando al Cid decir: “ Ay Dios, que buenos vasallos si hubiera un buen señor”.

 Pero el gobierno llegó como siempre tarde y a confundir, para empezar decretaron que el vocero sería un secretario de algo apellidado García, sí  ya adivinó usted, ese secretario famoso por el uso indebido de recursos públicos en sus ranchos familiares; hecho, que según los medios, reconoció públicamente que sí abusó, pero nada más tantito, que lo hizo porque es su forma de ayudar a la gente, de ahí que sus declaraciones pues no pueden ser serias.

 Cuando hay desinformación cualquier hipótesis es válida  y así se habló, desde luego, en todos los casos, sin pruebas de que eran intereses de desarrolladores inmobiliarios que quieren hacer desarrollos de vivienda ahí, otros dijeron que se hizo por órdenes de un señor González Márquez que sería cercano al tlatoani. 

 Declaró el vocero que este desastre había sido provocado, lo cual implica que, con mayor o menor grado de culpa, hay un responsable y si lo hay es obligación del estado detenerlo, por tanto esperemos que mantendremos en nuestra memoria que hay una acusación formal y espero recordársela hasta que cumpla su obligación y no admitiremos, que como es su costumbre, nos presenten a chivos expiatorios.

 El incendio de bosques se da en todo el mundo, desconozco y no es mi labor determinar culpables, pero lo que sí puedo esperar es que el gobierno debe reaccionar de inmediato con toda la fuerza y no lo hizo, lo único que hizo fue hacer declaraciones estériles que más que ayudar estorbaron la acción valiente de los ciudadanos que actuaron en un acto de legítima defensa, defendiendo ese pulmón que junto con Chapala y la barranca hacen que nuestra ciudad pueda diferenciarse del desierto de Sahara, con el que dicho sea de paso compartimos un paralelo terrestre. 

Si no fuera por la extraordinaria reacción de los brigadistas, con valor y sin recursos, y la fuerza de los tapatíos libres, este suceso sería una fecha para la historia de la ignominia de nuestra tierra.

 Una más.

Check Also

¿Para qué Escribir?

Por Carlos ENRIGUE ZULOAGA Me puse a considerar cuál es la causa por la que …

‘La Unidad Popular’

Por Carlos ENRIGUE Yo siempre he creído que los mexicanos no necesitamos que nadie nos …

La Manzana de la Discordia

Por Carlos ENRIGUE ZULOAGA No lo digo por el director de Conade y amigo del …

Las Gestas de Gloria

Por Carlos ENRIGUE ZULOAGA Mienten miserablemente quienes -fuera del congreso porque ahí es la casa …

Me he Estado Acordando

Por Carlos ENRIGUE ZULOAGA Tradicionalmente los jacobinos han establecido que el sacramento de la confesión …

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *