Ayer decíamos

Por Carlos ENRIGUE ZULOAGA

Con unos renegando y otros contentitos, la semana pasada se conmemó o festejó, según el caso, por muchos hechos patrios que con altibajos según el humor de la gente se celebran.

Antes se trataba de construir una especie de identidad nacional, lo que reforzó la historia oficial.

Victorias, sobre todo militares, hemos tenido pocas, por eso antes festejábamos las derrotas, así, en mi infancia y juventud tenía lugar el festejo de los niños héroes de Chapultepec, que de alguna manera era una fiesta grande, celebración que ahora es una fiesta más que ninguneada, nadie o muy pocos entienden qué demonios hacían esos muchachos –que ya no eran niños- en ese pleito, pero que en otro tiempo alguien sugirió que en conmemoración de los aguiluchos la fecha se decretara como el día de la juventud mexicana, por hechos que sucedieron el 13 de Septiembre de 1847, pero la historia se aderezaba con heroicidades de otros participantes ya casi olvidadas como la del teniente coronel Santiago Xicoténcatl (que ahora muy pocos saben quién era) que con una treintena de balas en el cuerpo rescató la bandera del batallón San Blas y murió envuelto en ella o una treintena de irlandeses del batallón de San Patricio, que luchaban por nuestro país y que tras la derrota fueron ahorcados por los gringos ese día y que decir del general Anaya que en Churubusco al ser requerido por el parque contestó “ si yo tuviera parque no estaría usted aquí” .

El día 16 de septiembre de 1810 se dio el grito por don Miguel Hidalgo, aunque la versión cambia según diversos intereses, pero lo cierto esa acción se quiera o no fue la que desencadenó la lucha que nos llevó bastantes años después en 1821 en que entró a la capital el ejército trigarante con lo que formalmente concluye el movimiento independentista; lo que sí ha cambiado mucho es la forma de narrar el hecho; en su momento la “historia oficial” ponía énfasis en la pureza del cura de Dolores, en su cultura, pero ahora lo que parece interesar no es narrar como estuvo aquello sino contar que tan viejero o desordenado era don Miguel, que como todas las personas tenía sus ratos.

Lo que se ha revelado es que sin duda era un tipo muy popular, resulta difícil de creer que en pocos días después de iniciada la lucha miles de gentes, si se quiere mal pertrechadas y desorganizadas pero bola si hacían y lo seguían a su pura palabra. Entre otras cosas fue ganadero de reses bravas y productor de miel a la vez que organizador de trabajo comunitario. Ojalá que se estudiaran más esas actividades que permitirían un estudio más completo del sujeto.

De cierto que la historia que nos enseñaban antes tenía mucho sabor a fantasía, un mito que pretendía y lograba crear un sentido de admiración en los que escuchábamos esas historias, a la mejor las actuales narraciones tienen un poco mas de verdad lo que me pregunto es si habrá aun admiración por nuestros héroes patrios o hasta eso hemos perdido.

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