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Aurelio Nuño, el Delfín se Mueve

Al astrónomo Galileo Galilei se le atribuye la frase «y sin embargo se mueve» cuando la inquisición lo arraigó en casa por su teoría, más tarde comprobada, de que la tierra giraba alrededor del sol. Al nuevo secretario de Educación, Aurelio Nuño Mayer, se le atribuye la frase «Mover a México», que se convirtió en el eslogan de la campaña del actual presidente de la República Enrique Peña Nieto.

Para Galileo fue la frase conveniente para evitar la hoguera, para Nuño fue la frase con la que pasó a ser pieza clave del primer círculo político, sin ánimos de comparaciones odiosas, pero también se sigue moviendo y ha pasado de vicecoordinador de Planeación Estratégica del grupo parlamentario del PRI a coordinador de asesores del entonces presidente de la Comisión de Presupuesto y Cuenta Pública, Luis Videgaray.

En el 2010 fungió como asesor del actual presidente Enrique Peña Nieto, posteriormente se desempeñó como coordinador de mensaje durante la campaña del Eruviel Ávila en el Estado de México, y luego coordinador de mercadotecnia en la campaña presidencial de Peña Nieto, para llegar a coordinador de educación dentro del equipo de transición gubernamental.

En esas lides, fue encargado de negociar el Pacto por México, sólo debajo de Luis Videgaray y Miguel Ángel Osorio Chong, pero sus cercanos aseguran que realmente fue el encargado de las negociaciones con los partidos PAN y PRD.

En el 2012, Aurelio Nuño fue designado jefe de la Oficina de la Presidencia, donde diseñó y coordinó la estrategia de comunicación del gobierno federal, así como el seguimiento de las políticas públicas articuladas en los cinco grandes ejes de gobierno —México en Paz, México Incluyente, México con Educación de Calidad para Todos, México Próspero y México con Responsabilidad Global— de acuerdo al currículum que aparece en Wikipedia.

Ahí se mantuvo hasta que apareció en los relevos anunciados hace quince días por el titular del Ejecutivo como Secretario de Educación, en lugar de Emilio Chuayffet, lo que lo puso como el delfín del presidente para el 2018.

Pero Nuño se movía desde antes.

Apenas a inicios de agosto, en la víspera para aprobar la convocatoria que renovaría la dirigencia del Partido Revolucionario Institucional, Aurelio Nuño Mayer fue objeto de un homenaje como priista distinguido aunque no aparecía en el padrón de ningún estado del país, pero era bastante su cercanía, apenas cincuenta metros, del presidente Enrique Peña Nieto y le pretendían abrir el camino rumbo a Los Pinos.

Pero cambiaron las señales y llegó Manlio Fabio Beltrones. Con apenas 37 años, y ya con estatus de secretario de Estado, dicen que Nuño Mayer se mueve con base en la aplicación de sus conocimientos en antropología política. Sus cercanos también aseguran que despuntó como una máquina de ideas novedosas, tanto en lo político como en el marketing.

De Peña dicen que le vio características de «tejedor de fino» y que el poder analítico y teórico que tiene le sería de mucha utilidad aunque sus habilidades negociadoras no son del dominio público, pero sí los resultados, publicó el periódico Excélsior al día siguiente de ser nombrado secretario.

Es licenciado en Ciencia Política por la Ibero, tiene un posgrado con nivel de maestría en Ciencias Sociales Latinoamericanas en el St. Anthony’s College, considerada como la más sofisticada de las escuelas de graduados de la Universidad de Oxford, Inglaterra, pero está al frente de la secretaría donde impera la escuela pública.

Su tesis llama la atención, Building a National State «without» taxation: the Political Consequences of the Fiscal Evolution in Mexico after the Armed Revolution, 1920-1930 (Construyendo un Estado-Nación sin impuestos: las consecuencias políticas de la evolución fiscal en México después de la revolución armada, 1920-1930), sobre todo si se liga el dato con Luis Videgaray, secretario de Hacienda y quien lo llevó al primer círculo.

En su tarea como jefe de la Oficina de la Presidencia de la República, Nuño Mayer recibía cada noche los reportes del trabajo hecho en cada una de las Secretarías de Estado, durante el día. Era quien varias veces al día tenía acuerdo con el presidente Peña Nieto para ponerlo al tanto de los pormenores de la administración de su gobierno.

En lo administrativo, su llegada a la Secretaría de Educación puede interpretarse como el refrendo de la reforma educativa.

Sus primeras declaraciones ofrecen indicios de que ve a los maestros y al tema de los contenidos de la reforma como dos asuntos centrales. Falta, desde luego, ver qué tanto estos u otros temas de los muchos que integran la agenda de pendientes se convierten en un foco efectivo de su gestión y qué tanto logra ésta producir logros significativos y visibles antes de que termine el sexenio.

Políticamente es el ingreso al cuadro de los «posibles» de cara a 2018, con lo que revive una lucha interna en el PRI que ya fue superada cuando en el sexenio salinista se hablaba de tecnócratas contra políticos, pero su nueva posición no significa una carpeta roja, por el contrario, le tocó un camino plagado de obstáculos de todo tipo, mismo que tendrá que recorrer sin tropezarse, tanto para sacar adelante su encargo, como para seguir labrándose futuro en la política nacional.

Enfrente tendrá la experiencia de quienes llevan más experiencia en el partido y han enfrentado el dolor de la derrota, porque cuando Nuño llegó al PRI, en Los Pinos ya despachaba Vicente Fox, que provenía de las huestes panistas.

Es indudable que en su camino seguirá contando con el apoyo de Peña Nieto, además de Luis Videgaray y Miguel Ángel Osorio Chong, secretarios de Hacienda y Gobernación, respectivamente, a quienes se les ha ido apagando la estrella debido al desgaste que representa el ejercicio de gobierno.

A decir de Blanca Heredia, columnista de El Financiero, los tres principales retos como secretario serán 1.- Construir apoyos activos a la reforma dentro de la base magisterial, pues con un magisterio enojado, asustado y desmotivado, la reforma no irá a ninguna parte.

2.- Dotar de contenido a la reforma, es decir, definir qué queremos, al final de tanto cambio en la reglas del juego, de la educación, y

3.- Plantear un conjunto acotado, pero también ambicioso, de logros «insignia» alcanzables antes de 2018.

Ello le permitirá fortalecer sus aspiraciones, por lo pronto puede decirse que, como delfín, no deja de moverse.

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