Aniversario

Por Carlos ENRIGUE ZULOAGA

Este año entre las conmemoraciones que festejamos está el que hace cuatrocientos años que se publicó la segunda parte del Quijote de la Mancha en la que don Miguel de Cervantes continuó en boca de Cide Hamete Benegeli, supuesto historiador musulmán, que había iniciado en la primera parte de Don Quijote que había aparecido con 52 capítulos en 1605 y la segunda parte tardó en publicarse ya que apareció con 74 capítulos en Octubre de 1615.

Hay que decir que entre ambas se publicó en 1614 la casi desconocida historia del Quijote de Avellaneda, considerada como apócrifa nada menos que por el propio héroe que negaba todo valor a esta historia.

El primer encuentro que tiene un lector común con esta obra maestra de nuestro idioma es demoledora, pocos lectores están dispuestos a leer una novela de 126 capítulos, que tiene además el hecho de que contiene muchas palabras que son de uso común y eso parece hace que muchos lectores desistan. Por fortuna a cambio de eso podemos encontrar muchas ediciones críticas y comentadas, entre las que mencionaré tan sólo la versión de la Real Academia con notas de don Francisco Rico, muy fácil de adquirir y la de don Vicente Gaos editada por Gredos; muy fácil y económico de adquirir el de Porrúa; hay miles y no es una forma de decirlo, miles de ediciones. Si usted lo prefiere puede elegir una edición reducida, de las que recomiendo la de Ramón Gómez de la Serna, o la de Arturo Ulsar-Pietri publicada por “ sepan cuantos o incluso hace poco se publicó una adaptación escolar hecha por Arturo Pérez Reverte. Todas son buenas formas de acercarse a la obra. Ha habido muchísimas traducciones a todos los idiomas y el hecho de haber resistido el paso del tiempo es de por si una garantía.

Personalmente mi primer encuentro con la obra fue con una edición escolar de Calleja, que lamento no haber conservado y con base en ella empecé a volver, debo reconocerlo, de forma bastante desordenada a otras ediciones y empecé a aprender a gozarla.

Desde luego hay varias formas de acceder a ella, así los lectores ilustrados la leerán desde su punto de vista y emitirán sesudos análisis; lo que no es mi propósito porque lo que yo pretendo es recomendarle que entre a la obra como lego, con el sólo propósito de gozarlo y así piense usted en este libro como si fuera una botella de finísimo licor, bebérsela toda de un golpe sería una barbaridad, hay que gozarla en sorbos pequeños y así si usted decidiera gozarla podía planear leer un capitulo a la semana tardaría poco más de 2 años en leerla pero me pregunto ¿ cuál es la prisa de hacerlo? Dese el gusto de gozarla sin prisas y le aseguro que le irá tomando el gusto y una vez logrado usted tendrá un compañero de vida al que podrá visitar cada que usted lo desee.

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