Home / Colaboradores / José María Pulido / Adiós al “Negro”, en Estos Pinches Días de Muertos

Adiós al “Negro”, en Estos Pinches Días de Muertos

Guadalajara, Jalisco, octubre 30.- La llamada con la noticia llegó por Raúl de la Cruz y fue contundente con su voz aún cortada: “Chema, se murió El Negrito”, yo sabía de la enfermedad de David Guerrero desde la operación de vesícula que lo dejó en cama mucho tiempo y Raúl apenas me dio detalles de algunas complicaciones. El impacto, como todas las malas noticias, fue severo.

Al llegar a la computadora el primer mensaje también era de Raúl: “hoy me siento profundamente triste por el fallecimiento de mi amigo David “Negro” Guerrero.  Un hombre de su tiempo. Con el Negro tuve la oportunidad de compartir proyectos profesionales en mi querida Radio Universidad, el Negro fue mi maestro, mi compañero, mi amigo. Se fue una de las mejores voces de México, un extraordinario productor radiofónico, mejor amigo. Descanse en paz”. Y ya.

Hoy las esquelas en los medios impresos son varias y dentro de la tristeza que envolvió al medio destaca un reconocimiento que en la mayoría de estaciones  radiofónicas se mandaran abrazos y condolencias a su compañera Frida.

Hoy, nos unimos al homenaje en estos “Pinches días de muertos”.  

La red no se quedó atrás. Fue incluso uno de los más oportunos con la primera nota de Alfredo Sánchez, donde daba cuenta, desde su página, del fallecimiento.

De esa serie de comentarios y  opiniones que ayer circularon, recupero, con su autorización, los de Sergio Velasco, me parece, cargados de esa desazón que nos produjo la noticia pero ajustando al “Negro” Guerrero en su dimensión.

Aquí sus párrafos: “Conocí a David Guerrero en abril de 1992. Eran los días de las explosiones y en la oficina de Carlos Ramírez Powell, director de Radio Universidad, “El Negro” me explicaba cómo debía entrar con mis reportes desde el Sector Reforma. Fuimos vecinos casi dos años. El de 8 a 9 con su “Fonógrafo” y una hora antes, “Línea Universitaria” Nocturna, dónde Marcela Leopo y un servidor compartíamos micrófonos.

“El Negro entraba a nuestro programa y nosotros al de él. El café, el cigarro y algunos viajes. David era un actor frente al micrófono. De frente te encaraba y te decía lo “pendejo” que eras cuando hacías algo mal y te hablaba de teléfono para expresarte, lo “chingón” que le parecía el manejo de una nota.

“En 1994, Carmen Soto, una actriz de casi 80 años, me dijo que era admirable la voz, el conocimiento y la sensibilidad de ese hombre “tan fino”, llamado David Guerrero. Que seguramente con tantos años, había atesorado tantos discos y que quería conocerlo… Me preguntó qué edad tenía, pues pensaba que era un hombre mayor.

“Le prometí a Carmen, mi abuela, que el sábado siguiente lo llevaría a desayunar a su casa a ese distinguido caballero, para que intercambiaran discos y ella le platicara, como mi abuelo escribió “Granito de Sal” y “Aires del Mayab”. Carmen nos espero con sus mejores ropas, su mejor mesa y sus tesoros musicales.

“Pase por David. Al subir al auto, “El Negro” vestía zapatos sin calcetines, short de pana y una camiseta sin mangas. Había pasado una noche difícil, otra vez sus ansias lo habían llevado a raparse la cabeza. Al abrir la puerta y verlo mi abuela me pregunto ¿y el señor Guerrero?. David sólo contestó: “Buenos días Carmelita… Un gusto enorme estar en su casa”.

“Para el invierno del 95, lo encontré en la calle, cabizbajo y un tanto deprimido. Me preguntó dónde pasaría la Navidad y le dije con mi abuela. “Abrázala de mi parte, a ver si pasó a saludarlos”. Ven con nosotros, le respondí. Quedé de recogerlo el día 24 en su depa de Cruz Verde a las 8 d el noche. Toqué la puerta por casi diez minutos, le marqué a su teléfono y le esperé tres cuartos de hora. David, nunca apareció.

“En 1996, junto al entrañable Gilberto Domínguez, pasamos la noche en el piso 12. Comenzamos discutiendo sobre tiempos, volúmenes e intenciones para la voz de un reportaje. Despertamos a las seis de la mañana acurrucados sobre la alfombra de la cabina.

“Durante los últimos ocho años, nos distanciamos. Nos vimos un par de veces en el ayuntamiento para “grillar” asuntos de la radio. Con esa mirada picara que siempre le caracterizó, “El Negro” invitó un viaje. Le dije que me había retirado de ese deporte. 17 años después, no hay cigarro que llene este hoyo que como a todos, nos atrapó está pinche madrugada”.

Descanse en paz.

 

Check Also

Las Alternativas de Trump y Clinton

El Partido Republicano está quebrado en dos facciones, la que apoya a Donald Trump (blancos …

El Abuso de Poder

Poco ayudan, en la necesidad de alcanzar acuerdos políticos, amagar con la fuerza, como ocurrió …

El Desgaste de PMC en los Números del PAN

En los sondeos del Partido Acción Nacional, que la semana pasada les trajo como regalo …

Aporta SEDIS Recursos Para Beneficiarias del IJAS

Generar un acompañamiento y brindar una mejor atención al Instituto Jalisciense de Asistencia Social (IJAS) …

Nada Novedosa la Ideología de Trump

“Aunque en décadas recientes exhibir una ideología nativista se ha vuelto incorrecto políticamente y se …

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *