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Adiós a la Peor Legislatura de la Historia

(Artículo publicado en la revista Conciencia Pública)

Política, administrativa y mediáticamente, los diputados de la agotada Legislatura LIX, con raras excepciones, dejan un Congreso en las ruinas de la credibilidad por lo que cargarán con culpas propias y ajenas cuyo línea de responsabilidad es difusa. En la práctica, una nómina inflada, o por lo menos excesiva, deudas por 350 millones de pesos, además de incumplimiento de contratos con proveedores y Pensiones del Estado, así como tres quincenas sin pagarle al personal supernumerario que puso en riesgo la rendición de protesta de los recién llegados.

Un sindicato a modo a golpe de beneficios personales y su pase a la historia con la destitución de un diputado por desacato y un auditor amparado por las leyes más que por su trabajo completarían un cuadro nada presumible, aunque no hay parámetros de evaluación y la opacidad parece del tamaño de los excesos.

Lo que se conoce habla de un grave daño aunque con la esperanza de que ahora sí haya sanciones porque la impunidad ha sido la marca de los relevos del Congreso y quienes toman decisiones en la política han anunciado que tope donde tope, irán contra quien tenga responsabilidad, aún cuando sean de sus mismos partidos, porque “el buen juez por su casa empieza”.

EL SIGNO DE LOS RELEVOS

Al menos las últimas tres legislaturas han enfrentado escándalos que comenzaron a documentarse apenas en esta legislatura, cuando se conocieron los primeros resultados de las auditorías realizadas a la LVIII Legislatura, al ejercicio 2009, en donde se detectaron irregularidades por 280 millones 793 mil pesos.

Pero se realizó un segundo ejercicio, ahora con una auditora independiente y se revisaron los tres años anteriores. Los resultados crecieron en escándalo.

Así comenzó una nueva historia o la reedición de la misma hace tres años: una legislatura cuestionada por el manejo económico de sus pasados coordinadores y responsables del dinero que a la larga, de acuerdo a las auditorías, arrojó 579 millones de pesos cuestionados.

Entonces, todos coincidían en que no habría nada peor que la legislatura que se iba y que la LIX mejoraría pero el tiempo demostró que siempre es posible caer más bajo.

Ahora, la legislatura que se despide deberá cargar con las culpas de sus homólogos de la legislatura anterior, Jorge Arana y Jorge Villanueva (PRI), Norma Angélica Aguirre Varela (PAN), Samuel Romero Valle (PRD), Luis Manuel Vélez Fregoso (Verde), Lorenzo Moccia (Panal), Alfredo Zárate (PT), por la Comisión de Administración y los coordinadores Jorge Salinas Osornio (PAN), Juan Carlos Castellanos (PRI), José Guadalupe Madera Godoy (Panal).

Y es que nunca hicieron nada contra quienes fueron señalados de responsables del quebranto del Congreso y de paso, los diputados de la LIX Legislatura cargarán con sus culpas, tantas que ya que se considera es el peor cuerpo parlamentario de la historia de Jalisco.

EL DAÑO CRECIENTE Y SU DEFENSA

La auditoría del 2010 realizada por el despacho Russel Bedford evidenció irregularidades por 579 millones de pesos, en donde el problema sistemático fue la entrega de fuertes cantidades de dinero a los coordinadores sin comprobar nunca los gastos.

Era un rosario de anomalías, pero las consecuencias nunca llegaron, los políticos de todos los partidos sólo tuvieron que pasar el trago amargo de la condena pública, pero ninguna consecuencia legal y peor aún, en algunos casos sus partidos los premiaron con nuevos cargos públicos.

Al paso del tiempo comenzaron a conocerse los malos manejos de la actual legislatura, la que perdonó todo y decidió seguir la misma lógica del mal manejo del dinero, tanto y tan grave que se estima que dejarán una deuda estimada en cuando menos 350 millones de pesos, más una cantidad no determinada de salarios no pagados al personal del Congreso, por el equivalente de tres quincenas, en algunos casos y en otras menos.

UN NEGRO ESCENARIO

Pese a lo cuestionada que termina la legislatura en turno, Roberto Marrufo, el coordinador de la mayoría priísta dice que no fueron tan malos:

“El escándalo administrativo nos ha ganado en todo pero hay trabajo legislativo. La Legislatura no es mala. Si hiciéramos un comparativo con otras legislaturas, creo que hay un buen trabajo legislativo de los diputados. Lo que nos opacó son los temas administrativos. Debimos de haber corregido el tema administrativo, para que quien llegara pudiera legislar”.

Pero no lo hicieron, lo empeoraron.

El primer gran escándalo que enfrentaron los actuales diputados, fue el desempeño de su secretario General, Carlos Corona, quien dejó el cargo en agosto de 2010, luego de que se detectara un sobregiro en su gasto de 132.4 millones de pesos, movimientos bancarios en las cuentas que no fueron autorizados y en consecuencia se calificaron de irregulares, por poco más de cuatro millones y la adquisición de contado de dos vehículos de lujo para él y su esposa, por montos superiores a los dos millones de pesos, además del misterio total en la venta de formas valoradas.

Carlos Corona Martín del Campo dejó el cargo entre escándalos y señalamientos, pero se fue a su casa sin problema alguno, dando lustre a la cultura de la impunidad que campea en el Congreso de Jalisco.

Lo releva en el cargo José Manuel Correa Ceseña, quien apenas llegaba al cargo y ya no tenía dinero en las arcas del Congreso de Jalisco, el que para superar la crisis necesito un apoyo de 70 millones de pesos que mandó el gobernador, a cambio de pequeños favores en que poco a poco debían sacar adelante los diputados.

Sin embargo, la práctica de gastarse el dinero antes del fin de año la siguieron fomentando los dos siguientes, bajo la campechana opinión del mismo Correa Ceseña de que el crecimiento de nómina de manera desorbitada y la falta de dinero para pagarles, pues provocó que en octubre y no tuvieran dinero y eso se repitió, dice, los tres años.

EL PROBLEMA DEL PERSONAL

Uno de los problemas más grandes es el personal que deja a sus relevos. Los números de cuánto personal que existen en el Congreso de Jalisco, son inciertos.

Casi para concluir los diputados de la LVIII Legislatura dejaron personal contratado por tres años, 137 supernumerarios, además de basificarles 261 más, lo que fue para los diputados un motivo de escándalo que aún ahora siguen esgrimiendo como el punto de partida de su crisis.

Sin embargo, el problema es que los diputados de ahora contrataron casi 500 trabajadores más y sin tener con qué pagarles, siempre confiados en que vendiendo la dignidad al final de cada año, podrían obtener del gobernador Emilio González Márquez, el dinero para salir adelante, pues en 2010 les mandó 70 millones, 170 millones más en 2010 y ahora esperaban al menos 200 millones extras.

Para 2011, la asignación de dinero extraordinario coincidió con que los diputados aprobaron sin cuestionar, la Ley de Transparencia que les mandara el gobernador y que insistía en que le aprobaran sin modificaciones, lo que logró cuando llegaron recursos adicionales a las arcas del Poder Legislativo.

Este año, la condición para darles dinero extra era la aprobación de un plan de rescate financiero de los municipios que carecen de recursos económicos, en donde desde luego, se incluía al mismo Congreso de Jalisco y su nómina.

En junio de este año se supo por Enrique Trejo, director de Recursos Humanos del Congreso, que las contrataciones de personal han sido irregulares.

Dijo que recibieron una nómina con 766, pero que ellos decidieron crecerla alegremente a mil 413 en 2011 y luego se dieron cuenta de que debían disminuirla y bajaron a mil 179 para enero de este año, creció a mil 273 en mayo y posiblemente a mil 287 actualmente.

De esta cantidad, 643 pueden ser de base, 487 supernumerarios y 61 por honorarios, considerando los recientemente basificados y la nómina puede tener un costo cercano a los 43 millones de pesos mensuales.

A lo anterior deberá sumarse la modificación de contratos de supernumerarios que hicieran hace escasos dos meses los legisladores, ya que por tratar de beneficiar a todos esos trabajadores (porque se dice que algunos diputados se llevan un porcentaje de los salarios), hicieron buscando darle una última “mordida” al presupuesto.

Plantearon en agosto, que requerían de 35 millones de pesos en indemnizaciones para salir adelante con el problema del personal. Sin embargo, cuando se dieron cuenta de que podían llevarse un poco más de dinero, decidieron cambiar los contratos y anexarles una cláusula que habla de que “al término de la vigencia del presente nombramiento –31 de octubre–, el interesado recibirá como indemnización, la cantidad equivalente a 03 tres meses de salario”.

En otros casos se habla de una recontratación definitiva en automático sino se paga esa cantidad, cláusulas que dieran a conocer desde la fracción panista, quizá interesados en socializar su última jugada en búsqueda de recursos extras.

El problema es que un mes más tarde, el monto de las indemnizaciones creció nada menos que 50 millones de pesos para llegar a los 85 millones que reclaman los diputados actuales para liquidar el problema de los supernumerarios y no dejarles conflictos, dicen, a los diputados que siguen, claro, tampoco dejarles dinero porque quieren que les adelantes partidas de noviembre y diciembre para despacharse.

Personal….

Personal asignado a: Legislatura LVI LVII LVIII LIX Secretaría 373 639 996 554 Auditoría 264 344 372 *383 Diputados 0 77 42 729 Sin asignación 4 TOTAL 637 1060 1410 1,670 (Sin auditoría: 1287)

Este manejo desproporcionado de personal provocó que desde septiembre se terminaran en el Congreso de Jalisco los recursos para poder pagar la nómina de todo el personal y entonces los supernumerarios se quedaron sin cobrar y luego algunos de base no pudieron hacerlo pero la problemática no fue obstáculo para que la gente cercana a los coordinadores y el secretario General, tuvieran incrementos salariales de dos mil pesos quincenales.

Los compromisos con los trabajadores se incrementaron además por la vía formal, porque se basificaron 98 más (curiosamente la misma cantidad de contratados este año), en donde deben considerarse familiares de todos los diputados, secretarios particulares y uno que otro compromiso más allá de la relación laboral.

Y es que los enormes ejércitos que tienen los diputados a sus servicios, requieren de estabilidad laboral que les han prometido sus jefes. Los coordinadores son, naturalmente, quienes más gente tienen a su servicio, pero también uno que otro diputado:

– Roberto Marrufo, PRI. 58 – PAN (cuatro coordinadores). 49 – Raúl Vargas, PRD. 27 – Enrique Aubry, PVEM. 20 – Manuel Alejandro Rojas, PAN. 20

La basificación de los trabajadores tiene como requisito mínimo el que el trabajador tenga tres años laborando, pero este requisito se lo brincaron. De los 221 basificados en esta legislatura, sólo 41 cumplían el requisito, el resto no ajustaba el tiempo mínimo.

Entre los beneficiados se encuentra personal Sindicato, cuya dirigente, Irene Trejo, tiene también su historia porque a decir de algunos trabajadores no es una lideresa bien vista en el Congreso de Jalisco y por ello, muy próxima la elección del secretario del Sindicato de Trabajadores del Poder Judicial, sus cuentas no salían. Para lograr la reelección y decidió entonces negociar abrir nuevos agremiados.

Los 98 recientemente sindicalizados, que significaron una candente sesión del sindicato a puertas cerradas, le dio los votos suficientes para reelegirse y seguir medrando en el Congreso de Jalisco, en donde ha pasado de ganar menos de 20 mil pesos mensuales, a los casi 50 mil que ahora goza y no tiene más que eso porque quedaría automáticamente fuera del gremio, en donde hay un tope salarial para ser miembro.

LA DEUDA

La deuda que deja esta administración a la LX Legislatura es el otro dolor de cabeza.

No existe información confiable y sólo se sabe que se requieren sobre 35 millones de pesos para resolver los conflictos laborales, pero a eso deben sumarse otros adeudos de gravedad, como es Pensiones del Estado, impuestos federales y proveedores, cuya deuda podría alcanzar los 500 millones de pesos.

Sólo en el renglón de proveedores, de los que Roberto Marrufo dice no pasan de cinco millones de pesos, la realidad es que rebasa los 200 millones de pesos.

Evidentemente todos los proveedores son importantes, hay algunos con deudas por encima de los 20 millones de pesos a uno solo de ellos, pero sin duda los más significativos son los impuestos y Pensiones del Estado, en donde están comprometidos los recursos de la siguiente administración, independientemente de lo que se requiere para pago de salarios vencidos y prestaciones de fin de año que no están presupuestadas.

Esta legislatura ha realizado pagos de deuda por más de 270 millones de pesos a lo largo de todo su tiempo y no termina de salir de sus conflictos. Los agranda y los hace interminables y se quejan sistemáticamente de que la pasada legislatura les dejó deudas y problemas que no supieron resolver, sólo mantuvieron el desordenad gasto que los tiene a punto de entregar un Poder Legislativo saqueado, en donde impera la ley del que tenga las manos grandes o los bolsillos más profundos.

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